Mostrando entradas con la etiqueta Cofre de Deseos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cofre de Deseos. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de agosto de 2014



Eso pasó...aunque cuando te vuelva a ver...tu andar firme, equilibrado, tu cara cuidadosamente sonriente, tus dientes exactos, en el suave contoneo de niña madura de veintidós años, me fallará  el equilibrio  y temblaré otra vez.

Pero, echando mano de mi amor propio trataré de poner una barrera facial, una barricada  que te diga que me paso tu rechazo  por encima  de mi hombro  hasta la cola.

Cuando hablamos aquel sábado, entregada esa rosa en forma de dibujo a lápiz, me sentí pleno, con tu amistad. Y mira que yo, tras los penaltis  contra Italia, no trataba  sino de hablar  un poco. Tiene razón Pepe Óscar, la amistad  en este caso es imposible. Pensaste  que te quería caldear  como a un guiso, que estaba siendo pesado. Sí, tienes razón, me movía  por instinto, como un arácnido  a su viuda negra. No me di cuenta, no respeté  la distancia y tú me quebraste  con tu expresión

Es cierto, tú no tienes la culpa de tener novio. Lo sé, es sólo  que... no sé, supongo  que es inevitable todo esto, humanos somos.

¡Qué días! ¡qué angustia suspirando! sofocante incertidumbre. Se me partía la vida, colapsaba mi futuro, pese a que lo más natural, dada tu belleza, no sólo externa sino sobre todo interior, que lo normal es  que tuvieras novio.

¡Qué cruel soy! Sólo pensando en mí mismo. No puedo evitarlo, Dios nos ha hecho así. Intentaré disfrutar de este sufrimiento.

Tu amigo sin embargo.

Si te gustó... ¡compártelo! ↓


Me hallo buscándote en cada rincón de mi cama sin poder conciliar el sueño, dando vueltas en el colchón, abrazando la almohada, arañando las sábanas, maldiciendo cada minuto que pasa y que tú no estás aquí, acompañándome esta noche. Cierro los ojos con la esperanza de verte en mis sueños y los vuelvo a abrir esperando encontrarte en mi realidad.

Me gustaría ser esa claridad que entra por tu ventana para despertarte cada mañana y esos últimos rayos de luz para despedirte en cada atardecer.
Me gustaría ser tu mesilla de noche para ver cómo te sumerges en el mundo de los sueños.
Me gustaría ser tu sábana para arroparte en cada madrugada fría.
Me gustaría ser tu espejo para convencerte de todo aquello en lo que dudes.
Me gustaría ser tu perfume para investigar cada uno de los poros de tu piel.
Me gustaría ser tu peine para enredarme en tu pelo.
Me gustaría ser tu colchón para que descansaras en mí todo el peso del día y me gustaría ser tu almohada para aconsejarte en todos tus pensamientos.

Pero por desgracia, ni soy esa claridad, ni esos rayos, ni tu mesilla de noche, ni tu sábana, ni tu espejo, ni tu colchón, ni tu almohada, sólo soy alguien que  te espera en su cama todas las noches en vela con la esperanza de que en una de esas, aparezcas.

Si te gustó... ¡compártelo! ↓

.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...